Vendo mis ojos para decirte que eres precioso.

Aprieto suavemente mis parpados para sentir tu respiración.

Ato de este modo mis manos para con el suspiro tocarte.

Acariciando con él cada surco cada rincón de tu corazón.

Corto mis cabellos para que con ellos construyas una trenza,

fuerte y resistente que ayude a tus nidos a escapar.

Maltrato mis manos para que con tu suavidad se consuelen.

Así también destrozo lo que queda de mis labios,

los que te tocan ahora sin un beso poder espirar.

Corto para ti mis piernas de modo tal que vengas a mi.

Que camines hasta mi lugar ansioso por encontrarme.

Para que te exhauste el cansancio y reproches mi falta.

Para que te quejes de este cuerpo arruinado.

Porque solo cuando el brillo sea opaco,

cuando lo suave sea áspero,

cuando lo dulce amargo,

únicamente cuando de lo hermosos no quede rastro,

comprenderás que sentir solo el alma no es un fracaso.